36. La torre del viejo alquimista đŸ’«

La imagen y la realidad casi nunca coinciden, (...) esa es la primera regla de la magia
Barron T. A., Los años perdidos de Merlín

Trygve M. Davidsen

imue me hacĂ­a cosquillas en la nariz
. Sin cansarse. Diligente. Habilidosa. QuerĂ­a que abriera los ojos.

¿DĂłnde estamos?

Con los pĂĄrpados pesados como piedras que trataran de llevar al condenado al fondo de un rĂ­o, veĂ­a a la perrita mirarme desde arriba, desde lo alto de unos ojos que habĂ­an vuelto a sonreĂ­r.

¿CuĂĄnto tiempo llevamos aquĂ­?

No sentĂ­a dolor. Ni siquiera cansancio. No sentĂ­a nada, tendida sobre aquel lecho mullido, salvo esa extraña languidez que luchaba por arrojarme de nuevo a los brazos del sueño.

¿Y Titus B.?


El pequeño viejo estaba allĂ­ —lo vi al volver la cara—, pegado a una chimenea muy grande en la que ardĂ­a el fuego que calentaba la estancia en penumbra que nos acogĂ­a. Tendido boca arriba los bracitos extendidos y extendidas las palmas de las manos sobre el Libro grande que se habĂ­a abierto de par en par para hacerle de cama.

¿Nimue?

Respiraba tranquilo, pero a la sombra de sus ojos dos surcos morados se habĂ­an ido abriendo camino.

¿QuĂ© le pasa?

Tan solo duerme.

SentĂ­ un escalofrĂ­o correteando por mi cuerpo. Esa voz ronca, cuasi artificial, habĂ­a salido de algĂșn rincĂłn indefinido de entre aquel montĂłn de sombras al que no lograba llegar la luz de la candela.

Nimue se apartĂł de mi lado y corriĂł hasta ella para tenderse a sus pies, zalamera.


✏️ Imagen de cabecera: Trygve M. Davidsen ✨️✨️

Este relato apareciĂł publicado, por primera vez, el dĂ­a 10 de marzo de 2013 en mi viejo blog: Cuentos de Brocelianda đŸ’đŸŒ

"Beato de Fernando I y doña Sancha" (BNE Vitr/14/2). Detalle
✨️✨️ No te vayas, peregrino, sin dejar un comentario đŸ™đŸ». Que, mientras estĂ© formulado desde el respeto, serĂĄ muy bien recibido đŸ™ƒ✨️✨️

✨️đŸŒ» Lola đŸŁ✨️

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