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Parecieran estremecidas por un escalofrío que solo ellas son capaces de sentir en una tarde quieta y cálida como esta. Tengo hambre y tengo sed. Se me cierran los ojos a cada letra que voy uniendo y, sin embargo, he de seguir: que aunque la noche tarde en caer de nuevo el duende puede abrir los ojillos en cualquier momento, puede desperezarse y aguzar el oído.
Y descubrir el ruido inmenso que, al pasar, hacen las hojas de su Libro grande.
✏️ Imagen de cabecera: autor ¿desconocido? 🤔
Este relato apareció publicado, por primera vez, el día 23 de julio de 2013 en mi viejo blog: Cuentos de Brocelianda 🥎♟️
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