Del vuelo de las golondrinas y de un librito que duerme


En Brocelianda algo ha cambiado. No se nota a simple vista así como así, pero ese lo que sea silencioso existe. Creo que son los vientos, que ahora casi siempre soplan con calma. Y creo que son los abejorros y las golondrinas. Sí, sí. Que vuelan tan deprisa y tan bajito que parecen inmersas en sabe Dios qué exigente exhibición aérea, y a veces temo que hasta lleguen a chocarse sin querer conmigo. 😳

La cercanía de Beltane hace que todo todo todo se vista de verde en torno al lago. Y que las flores sonrían desde cualquier parte, y que el mundo enterito exhale un suspiro demasiado hondo.

¿Te acuerdas del libro? Sigue en la casita, en el lugar que dispuse para él sobre mi escritorio, durmiendo como un recién nacido su sueño pesado. Apenas si ha movido una sola de las esquinas de sus páginas en todos estos días. 

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Ahora no sé si debo despertarlo ¿debo hacerlo?. Ni siquiera fui capaz de hojearlo un poco antes de que se durmiese... 😒 ¿Y si tiene el interior llenito de túneles secretos y de tesoros templarios y de caminos perdidos hacia Tierra Santa? Me lo estaría perdiendo. 😔

Pero creo que no lo haré. No lo despertaré. Dejaré que el pobrecino duerma el tiempo que le haga falta: aunque me muera de ganas por saber lo que ocultan sus entrañas... aunque el bosque celebre su renacer tan contento y él ni siquiera pueda estar presente mientras tanto.

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🧚‍♀️🌙 Lola 🧝🦉




📷 Fotografía de cabecera: Pexels 

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