Brocelianda 🍄🧚‍♀️🐦

Aspiré una gran bocanada del aromático aire del bosque. Escuché, acaso por última vez, el constante murmullo de las ramas. Apenas había empezado a intuir la diversidad y la complejidad de este lenguaje de los árboles, unas veces sutil, otras agobiante. Me pregunté qué me estarían diciendo en este momento, si pudiese entender sus voces. Me prometí a mí mismo en silencio que, si algún día regresaba a este bosque, aprendería sus costumbres y valoraría sus secretos.

Barron, T. A., Los años perdidos de Merlín


He abierto los ojos
. Los he abierto al alba y lo que veo ya no es París. Ya no es Montmartre, hecho con todos los colores posibles así mezclados sin ton ni son e iluminados por un sol que alumbra más allí que en ningún otro sitio—, y lleno de lienzos y de vida que bulle entre sus callejuelas y que allí es vida.


Ahora veo de nuevo un universo alrededor de Brocelianda que me rodea y me asfixia. Y me levanto y corro a acurrucarme junto al pequeño Titus B., que es mi aliento en todo este mundo grande y verde. El duende dormido que abre sus ojillos perezosos y busca con ellos los míos y parece decirme:

Gustave Doré, "Los idilios del rey"
Gustave Doré, Los idilios del rey

Mujercita, estás aquí. En el bosque estás a salvoEn la tumba de Merlín los sueños y la magia están condenados a vivir eternamente.

✏️ Imagen de cabecera: autor ¿desconocido? 🤔

Este relato apareció publicado, por primera vez, el día 24 de junio de 2014 en el blog Cuentos de Brocelianda 🍂🦉

"Beato de Fernando I y doña Sancha" (BNE Vitr/14/2). Detalle
No te vayas, peregrino, sin dejar un comentario. 🙏🏻 Que, mientras esté formulado desde el respeto, será muy bien recibido 🙃✨️✨️ 

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