El ulular de Ostara 🌸🦉🌙

La noche era dueña aún del bosque cuando abrí los ojos. No tenía sueño. Solo sentía unas ganas irreprimibles de sentarme a la orilla del lago. Titus B. dormía. Solo un par de lechuzas y algún búho ululaban a lo lejos, entre las ramas de unos árboles que ya comenzaban a despertar de nuevo a la vida.

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Encontrarás mucho más en los bosques que en los libros. Los árboles y las rocas te enseñarán lo que no pueden decirte los maestros.
✏️ San Bernardo de Claraval

Salí de la cama y me vestí. Y no había luna. Supongo que se estaba preparando ella también: se estaría poniendo su mejor atuendo y se peinaba con cuidado y se maquillaba y eso, que pronto se celebra el sabbat de Ostara. Que pronto la primavera va a llenar cada rincón de Brocelianda.

Fotografía tomada por mí

Fotografía tomada por mí

Dejé sobre el fuego (sobre la llamita sobreviviente de anoche) un cazo en el que dispuse un poco de agua. Permití a esas poquitas aguas que hirvieran junto a un puñadito de hojas secas de hinojo mientras me peinaba, luego las retiré y las colé y las vertí sobre una taza blanquita que me sonreía.

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La noche aún no se iba a su casa. Yo quise salir de la mía. Sin pensarlo mucho más, tomé la taza risueña y humeante y una vela encendida y salí de la cabaña.

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El lago estaba en calma. El bosque andaba perfumándose contento. Una ondina preciosa me saludó desde allí lejos, asomada a la superficie de las aguas. Yo me senté al fin en mi piedra. La vela quiso apagarse, quiso volver a dormir. La dejé hacerlo con cuidado y di un sorbo a la infusión. Todo estaba tan callado a mi alrededor... era como si, de alguna forma, la tierra enterita se estuviera despidiendo, emocionada, de ese invierno que, emprendiendo su largo camino de meses hasta ni se sabe, le daba ya la espalda.



🧚‍♀️🌙 Lola 🧝🦉




🖌 Imagen de cabecera: Pixabay

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