Cuanto más escuchaba, más conexión sentía con estas guardianas de la historia del tiempo. (...) cuando susurro a las rocas, estas entidades me hablan de un modo distinto al de cualquier otra parcela del mundo natural. Cada roca que encuentro me dice algo acerca de mí misma. Algunas me transmiten resistencia y fortaleza, que tengo poder para mantenerme en mi propio espacio y afrontar los retos que me plantea la vida. Otras me hablan de empatía y humildad para que trate la naturaleza como si fuera de mi propia sangre.
Anjana Khatwa, Los susurros de las rocas. Relatos de la tierra
Es posible que aún sobrevivan algunos gigantes, disfrazados de riscos o de despeñaderos, pero deben permanecer siempre ocultos, siempre temiendo por sus vidas.
T. A. Barron, Los años perdidos de Merlín
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No te lo he dicho, pero me he sentado.
No te lo he dicho y ya estoy sentada sobre una piedra. Es grande. Y lisa. Lo suficientemente grande —y lo suficientemente lisa— como para aguantar el peso de mi carga hasta que me levante. Y me vaya.
Tampoco te lo he dicho, pero es una piedra encantada. Aunque no sé por qué pienso que tal vez te sorprendas al leer esto, cuando de sobra sé que sabes que Brocelianda entero se mueve al son con que balancea el viento sus hojas mágicas.
Aquí me quedo, pues. Ya me levantaré... El martes me levantaré. 🙃
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| William Henry Margetson, "Tenía los ojos cerrados, y su cabello, tocado por la luz del sol, yacía como hilos de oro sobre la almohada nevada" 🪡️✨️✨️ |
✏️ Imagen de cabecera: El Bosco, El campo tiene ojos, el bosque tiene orejas 👂✨️✨️
Este relato apareció publicado, por primera vez, el día 27 de septiembre de 2012 en mi viejo blog: Cuentos de Brocelianda 🫏🐧
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