Anoche soñé 🌙


Anoche soñé que visitaba una biblioteca. Desde que salimos de la villa de los maestros no había vuelto a poner los pies en ninguna, ¿te acuerdas? Aquella era inmensa, y estaba llenita de todos los libros posibles. Como si fuese una guarida para ellos. El maestro Roger lo había dispuesto así, y resultaba maravilloso. 😊

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Para sobrevivir, debes contar historias.

✏️ Umberto Eco

La de mis sueños era mucho más modesta. Es cierto que estaba repleta de volúmenes estupendos, no creas. Y se encontraba ubicada en el interior de una cabaña abandonada y la alumbraban decenas de velas encendidas, grandes y chicas, que poblaban el aire con el olor de la cera derretida y eso. Pero la cosa es que parecía que algún ejemplar en concreto, alguno cuya presencia o no marcaba el paso de un lugar normal a uno sagrado, faltase. ¿Cuál sería ese título? ¿Por qué se me mostró su ausencia de esa forma tan... críptica?

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A lo mejor era mi propio librito el que no se encontraba en aquellos estantes de mi madrugada. Acaso tendría sentido, ¿no te parece? 😳

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Ahora las aguas del lago no ocupan todo el espacio que fue suyo hace tres meses. Se han recogido con dulzura, casi con timidez y reverencia. Sin hacer ruido de ninguna clase. Parecen mirarme, parencen observarme con cuidado ellas a mí mientras las contemplo de pie en sus orillas. Supongo que no es nada extraña esta sensación que te describo: que están pobladas por ondinas¿Cuántas? 

Édouard Henry-Baudot, Ondinas (1907)
Édouard Henry-Baudot, Ondinas
(1907)
Creo que eso no llegaremos a saberlo nunca. Y desde el azul que esta mañana límpida las cubre me sonríen, así con esa risa que es de ellas y que es tan cascabelera y melodiosa. Así tratando de acercárseme, de que yo me acuclille ante su vista. Y me lleven consigo. 

🧚‍♀️🌙 Lola 🧝🦉




📷 Fotografía de cabecera: Pexels

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